viernes, 25 de enero de 2008

La llaman Cuba


Es Cuba, dicen, y tal vez acierten.
Acabo de regresar de mi tercer viaje a ese país, que quiero y siento como si fuera parte de mi sangre. Allí, en mi isla preferida, soy feliz: escribo, tomo ron, salgo a la calle, madrugo, doy clases, disfruto de mi segunda familia, sonrío. Han sido dieciocho días intensos y cuajados de anécdotas. A caballo entre el barrio de La Lisa, La Habana vieja y la Escuela de cine de San Antonio, han pasado los días hasta esfumarse y devolverme a la fría realidad española, tan aburrida, tan endogámica. La crónica vital, personal de mi paso por Cuba arroja unos resultados óptimos.
Luego esta la córonica política, que se me antoja necesaria, a fin de revocar las múltiples mentiras que escupen los medios de comunicación sobre la realidad cubana, las cuales son, en la inmensa mayoría de los casos, tan flagrantes y apestosas que terminan por alojarse en el subconsciente colectivo como verdades irrefutables. Siempre lo digo: en España me paso tanto tiempo desmontando las gilipolleces que la gente dice sobre Cuba, que no me da tiempo de criticar los defectos que pueda tener.




Cuba es un lugar complejo, lleno de contradicciones, pero con la cabeza alta y el pulso firme en su avance inexorable hacia algo mejor. No se pueden ocultar las deficiencias y ranuras del sistema socialista, pero tampoco se deben pasar por alto los avances, las conquistas que la revolución y el socialismo trajeron de su mano y que aún hoy, siguen presentes y crecientes en la sociedad.
No podemos olvidar que estamos hablando de un país tercermundista en cuanto a recursos en el cual, toda la población (y cuando digo toda, quiero decir eso: TODA), come tres veces al día. Un país en el que las necesidades básicas como vivienda, educación, transportes, sanidad, agua, luz, se hayan cubiertas por completo; un país en el que hay una infinita mayor libertad de expresión de la que nos cuentan, en el que existen poderosos recursos de control a las autoridades; un lugar donde el matrimonio entre personas del mismo sexo es legal desde hace ocho años, donde la población es culta, donde no existe el analfabetismo, donde la libertad de culto es total, donde las condiciones laborales son óptimas, donde la delincuencia es prácticamente nula, donde los ciudadanos gozan del sexo y el tiempo libre sin tabúes, donde no mueren niños, donde la solidaridad con los demás es recompensada con el cariño.


No lo niego (y además se me nota): me siento muy en sintonía con el sistema socialista cubano. Debo de ser comunista.



También hay fallos, claro. La doble moneda, la perpetuación en el poder o la pena de muerte. No seré yo quien los defienda, pero no se puede juzgar un país ni un régimen únicamente por eso.
En cualquier caso, soy hijo de una experiencia: la mía. Y desde esa perspectiva, la de mi historia con y en Cuba, sólo puedo hablar del cariño que me suscita su gente, su forma de ver la vida, su perpetua sonrisa, su hospitalidad.
Todo eso es para mí Cuba. Es y todo lo demás. Hay quien la llama la Perla del Caribe, otros la llaman Cuba. Yo sólo sé que me siento feliz allí y que por supuesto, espero volver muy pronto. Nos vemos, isla querida.

3 comentarios:

HONECKER dijo...

Camarada, no puedo ni quitar ni añadir nada ya que lo que dices lo comparto. Gracias a que tu vas, nos damos cuenta de cuanto nos engañan los medios llamados "libres" de nuestra españa modelica. Gracias por tus comentarios tan necesarios y frescos del paraiso cubano.

Anónimo dijo...

Y que tal si nos encntramos a la izquierda del roble y vamos en la misma época a Cuba, deberías avisarme con tiempo sufciente para saber si me puedo programar. Me encantaría conocerla de tu brazo, chralando mientras la ciudad se queda tranquilamente lejos, te quiero y quiero y soy anónima porque si quiero entrar se me borra todo, no entiendo éste puto blog, pero TE QUIERO!!!!!!!!!!

Sergio dijo...

Me ha encantado leerte en un día como hoy en que Fidel dice que se va, y se rumorea que peligra el socialismo cubano, esperemos que no.

Un saludo con gran envidia, por que has podido conocer la realidad cubana desde dentro