lunes, 12 de noviembre de 2007

La Gracia de Dios

No me gusta la demagogia. No me gustan, y por ello trato de no caer en sus redes, los argumentos y los personajes demagogos. Padezco una profunda aversión al populismo y a lo popular.

Por todo ello, y a pesar de que en el ámbito de la izquierda política Hugo Chávez sea un personaje que ha logrado cimentar cierto prestigio, jamás he compartido esperanzas en su forma de proceder, su cantinela paranoica y sus constantes payasadas de militar megalómano. Me interesan algunos de los aspectos del llamado "Socialismo del Siglo XXI", pero su vocero, el señor Chávez es, a mi juicio, el mayor escollo para que dicha idea se desarrolle y convierta en una realidad.
Ahora bien, este señor ha sido votado por un pueblo (y con gran porcentaje, dicho sea de paso) y representa los intereses del mismo. Este señor está a la misma altura que cualquier otro Jefe de Estado y no tiene por qué aceptar que un reyezuelo le diga que se calle.
Juan Carlos de Borbón, el principito que fue designado por Franco para sucederle, es también un Jefe de Estado. Eso sí, con la diferencia de que aquí no le ha votado nadie. A Jaime Peñafiel y el resto de "intelectuales" monárquicos les podrá parecer un Rey cojonudo, que lleva muy bien el protocolo, que hace unas exquisitas labores de embajador español en el resto del mundo y que además, la tiene muy larga. Allá ellos.



El problema es que a mí lo que diga Peñafiel me la suda. El problema es que el Borbón no tiene legimitad para representar a nadie, porque nadie ha delegado en él esa potestad. El problema es que me dan naúseas cuando le veo increpando a Chávez, llorando en el funeral de un criminal como Hassan II o haciendo de carabina en el balcón del Palacio de Oriente al lado de su mentor mientras éste justifica ante una muchedumbre de fascistas el fusilamiento de cinco seres humanos. Ni yo ni cualquier otro ciudadano le hemos dado permiso para representarnos de este modo.
En este país, que me gusta, pero que es de pandereta, no se puede hablar del Rey. En este país valen más las portadas del Hola que la historia. En este país no se cuestiona nada porque todo está bien como está. Pues lo lamento, pero yo no lo escondo. El señor Juan Carlos de Borbón me parece un personaje prescindible, que lleva viviendo toda la vida de los réditos acumulados por no apoyar una intentona golpista de cuatro militares y guardia civiles locos. Ya está bien, oiga. Nadie discute que actuó bien, pero es que tampoco había otra forma de hacerlo. No se puede estar por encima del bien y del mal sólo porque un día te guiaste por el sentido común.
Ya está bien, digo, porque la corona, para quien no lo sepa, es una institución feudal, que otorga el mandato de una nación a un señor por cuestiones sanguíneas y por la Gracia de Dios. Y es que Dios es lo que se cree este hombre, que manda callar a Chávez y se ausenta cuando otro Jefe de Estado, Daniel Ortega, denuncia algo tan evidente como que las empresas españolas llevan décadas explotando y saqueando los recursos de las naciones latinoamericanas.

Estoy y espero que se me perdone el lenguaje, hasta los cojones de la familia real, con sus asignaciones, sus portadas de revista, sus cierres de periódicos, sus adictos a la cocaína, sus paralíticos, sus amantes cabareteras, sus nietos, sus leonores, sus premios, sus llantos en funerales, etcétera. Estoy hasta los mismos de la campechanía, la popularidad y el valor que supuestamente han demostrado. Porque no son ciertos, porque si el Rey sale en moto para irse a una casa de putas está en su derecho, pero no significa nada más allá de que es un putero y que le gustan las motos.

Ya está bien, hombre. Que los españoles no somos idiotas por mucho que los periodistas que salen en la televisión parezcan sacados del zoológico. No estoy abogando por la República, porque me parece que estaría de más, estoy abogando porque esta gente se pire de una vez, se meta en los palacios que construyeron con el expolio colonial y no nos ponga más en ridículo.

Por cierto, que todo esto, venía porque Chávez se metió con Aznar. Dios los cría y ellos se juntan, por su gracia, por la Gracia de Dios, que a mí particularmente, no me hace ni puta gracia.
Dejo un link gracioso, para el que quiera disfrutar

4 comentarios:

Josito Montez dijo...

Sólo una palabra: ¡BRAVO!

Anónimo dijo...

Otra palabra: ¡demagogo!

Álvaro Aguilera dijo...

Garcias por la argumentación del anónimo señor Rodríguez. Cada cual con lo suyo. Y firmad, por Dios, que no pasa nada

jpzafra dijo...

Gracias por el comment en mi blog!